17.5.08

¿Seremos el campo?

Edgardo Pablo Bergna

Mayo de 2008

El 1 de Abril, a 20 días del conflicto «gobierno-campo» escribíamos que posicionarse de un lado u otro del conflicto es optar, o mejor seguir optando, por un modelo de exclusión, o apoyar una acción de gobierno que por una vez, acuerde con lo que uno piensa deben tener de progresivos los impuestos.

También decíamos que se estaba discutiendo además de una cuestión económica basada en las retenciones a las importaciones, algo más de fondo. Decíamos que se ve muy claro que lo que se discute no es meramente la situación económica de un sector, sino que se están definiendo posiciones políticas, que por supuesto determinan, en tanto que las incluyen, medidas económicas. Con todo, y a la luz de lo acontecido cuando se anunció la puesta en práctica de los reintegros y subsidios a los productores de soja y girasol (entre 150 y 350 hectáreas como máximo según la zona) aparece de nuevo el «modelo» que defienden las cuatro corporaciones agroindustriales ya que fue rechazado sin muchas explicaciones. Ahora sabemos que para acceder a los reintegros y compensaciones «los productores deben figurar en el padrón tributario y registrar sus operaciones. Apenas una minoría cumple el requisito». La discusión es ideológica y se van poniendo en juego políticas que definen conceptos tales como democracia, propiedad o intervención del Estado.

El hecho de preocuparse solamente por sus negocios y evadir los impuestos que se puedan evadir, va delineando un «modo de ser» que se completa con las palabras de De Angeli: «a la sociedad rural y a la FAA los une la renta», «la gobernabilidad se tiene gracias a la soja» e irrita mucho escuchar a Pedro Apaolaza, presidente de Carbap: «que si el gobierno revisa lo que está haciendo va a tener el apoyo para poder terminar perfectamente su mandato». Esto demuestra claramente la oposición entre un gobierno legítimo y un sector cuyo sentido de propiedad lo dispara al golpismo.

La tensión provocada entre el gobierno Nacional y el grupo de las cuatro corporaciones agrarias parece haber despertado en éstos la responsabilidad simbólica de constituirse en algo así como «la argentinidad», entonces, a la escarapela y al tractorazo del 25 de Mayo, se opone, el polo de «antiargentinos», que estamos en desacuerdo con las corporaciones y sus reclamos. Algo así como la dictadura se apropió de los símbolos para —entre otras «tareas»— y Martínez de Hoz mediante, imponer un modelo económico muy parecido al que en el discurso de los ruralistas reaparece toda vez —y son muchas— que tienen cabida en los medios de comunicación.

¿Todos somos el campo?

La oración «Todos somos el campo» se construye dándole un sentido, la oímos, con otro sentido, cuando «todos fuimos el maestro Carlos Fuentealba» asesinado por la policía de Sobich, también la utiliza el escritor José Saramago al solidarizarse con el pueblo de Chiapas, con motivo del enfrentamiento de la población indígena con el gobierno mexicano, «Todos somos Chiapas» escribe el autor portugués, por ejemplo y así de seguido. Como se ve el sentido que se le otorga a la oración «Todos somos x» es en general hacia un grupo o persona vulnerable al que se supone damos nuestro apoyo, en todo caso podríamos decir «Todos somos peones rurales» en tanto que son los asalariados peor pagos del país, contratados a su vez por los propietarios de los campos.

. ¿De donde proviene esto de «Todos somos el campo»? al parecer la frase es del presidente de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA) «…también en nuestros pueblos tiene que haber unidad» «en la Argentina todos somos del campo» dijo sin pudor Mario Llambías, a ésta afirmación le siguió la consigna: «Todos somos el campo. Ponete la escarapela por el país. Ponete la escarapela por el campo».

¿Porqué no somos todos el campo? Primero porque resulta curioso que la proposición venga de parte de un grupo corporativo poderoso que no necesita el apoyo de nadie en tanto que no se vulneran ni sus derechos ni se pone en juego su existencia. Y lo más importante: solo desde la estolidez del sentido común construido mediáticamente se puede aceptar que «todos somos el campo» cuando lo propone el dueño de un campo, porque con una mínima lógica, señores, lo que están proponiendo ya que los campos son de su propiedad es que todos seamos de su propiedad. Y bien se sabe, «El campo no es de todos»

Otoño 2008

2 comentarios:

Alicia dijo...

Me parece muy bueno el texto. En él aparece un discurso alternativo al dado por los medios masivos de comunicación. La cuestión acerca de la propiedad la creo muy importante. Los ruralistas dicen "todos somos el campo"; pero, como bien dice, el autor, el "campo no es de todos", por el contrario es de muy pocos.

Maximiliano Basilio Cladakis dijo...

La cuestión acerca del conflicto entre el "campo" (las comillas no son aleatorias) y el gobierno son un tema de fundamental importancia y al cual se le debe de prestar la mayor atención posible. El "campo" está adquiriendo un discurso cada vez más violento, llegando a transmitir un mensaje directamente golpista. A su vez la utilización de la parafarnalia nacionalista para defender los intereses de un sector nos retrotraen a las épocas más negras de nuestra historia. En este punto creo que es algo prioritario repensar que representan nuestros símbolos patrios. Los usaron Roca, Uriburu, Rojas y Videla, pero también San Martín, Mariano Moreno,Rodolfo Walsh,Tosco, la Eva de origen humilde, abanderado de los pobres, enemiga de la oligarquía,y también el Che Guevara que soñaba con una Argentina que bajo la égida del socialismo sea hermana de los demás paises del continente. Hoy, ante este conflicto, el problema surge de nuevo. El celeste y blanco ¿deben representar a un sector historicamente conservador que está dispuesto a hacer lo que sea por no perder ni un centavo de ganancia, o, por el contrario deben reflejar a un gobierno que, aún con muchos errores, intenta consolidar un modelo distinto al que gobierna a la Argentina desde hace más de treinta años, a un gobierno donde las Madres de Plaza de Mayo son escuchadas, a un gobierno que, por una vez, hace que algunos no nos sintamos avergonzados de ser argentinos?